Jueza dice que un médico que ayudo a morir a un enfermo no cometió delito

Italia – Oct.10 de 2007

El médico Mario Riccio, que desconectó el respirador que mantenía vivo a un enfermo tras expresa voluntad de éste, no cometió delito pues rechazar una terapia sanitaria no deseada es un ‘derecho reconocido en la Constitución’ italiana, asegura una jueza en un auto recogido hoy en la prensa del país.Las motivaciones de la jueza de la audiencia preliminar del Tribunal de Roma Zaira Secchi se refieren al caso de Piergiorgio Welby, un enfermo con distrofia muscular progresiva que abrió un debate en el país sobre la eutanasia el año pasado al exigir la suspensión de su terapia.

El texto expone que la actuación del anestesista Riccio ‘no fue homicidio porque Welby estaba lúcido, consciente, informado y sus voluntades eran legítimas’.El médico ‘actuó ateniéndose al derecho de la víctima a privarse de un tratamiento no deseado, un derecho reconocido por la Constitución respecto al cual el médico asumió el deber jurídico de consentir’ ese ejercicio a Welby.

Según las motivaciones de la jueza, hablar en este caso de eutanasia es ‘tergiversador’. Welby murió en diciembre del año pasado, cuando Riccio, tras sedarle, desconectó el respirador, lo cual, según explicó en varias ocasiones, no suponía un caso de eutanasia, sino de un paciente que rechaza una terapia.La publicación del auto coincidió con la difusión de un informe en un congreso de la sociedad italiana de anestesistas, que refleja que ‘cada año en los departamentos de reanimación italianos casi 18.000 decesos suceden porque los médicos suspenden las terapias inútiles’, según el diario ‘Corriere della Sera’.

Esa ayuda, que técnicamente llaman ‘desistimiento terapéutico’, se lleva a cabo en pacientes para los que ‘ya no existe alguna posibilidad de cura’ y un final para ‘terapias inútiles, que no tienen nada que ver con la eutanasia’, explicó el rotativo ‘La Repubblica’. El estudio, realizado sobre 84 centros de reanimación y terapia intensiva italianos, muestra que ‘más de la mitad de las muertes ocurren tras la interrupción de las curas’. Así mismo, resalta que en el 48% de los casos, las familias ‘dan su consentimiento’ mientras que para el resto ’si no están presente los parientes, el médico se hace totalmente cargo de la decisión’.

Jueza dice que un médico que ayudo a morir a un enfermo no cometió delito