Lucelly Yepes Mayo 2014

Estimada Dra. Carmenza:

Quiero agradecer a la Fundación DMD y a usted personalmente el apoyo prestado en los momentos difíciles del final de la vida de mi esposo Gustavo Rojas.

Mi esposo sufrió un infarto agudo de miocardio el día 24 de marzo cuando decidió subir a pie a Monserrate, contra mi voluntad, teniendo en cuenta que ya había tenido un infarto y su estado físico no era el mejor. No existe en Monserrate un punto de primeros auxilios y fue muy complicado bajarlo al centro de urgencias más cercano, donde la Dra. no vio la gravedad de la situación, personalmente conseguí que una ambulancia medicalizada trasladara a mi esposo, durante el trayecto sufrió un paro cardiorrespiratorio, del cual fue reanimado, al llegar al Hospital Mederi sufrió otros 2 paros, de más de 30 minutos, de los cuales fue reanimado, a causa de los cuales sufrió un daño cerebral extenso, quedando en estado vegetativo, sin posibilidad de recuperación, según información recibida de los médicos; así lo entubaron, le aplicaron todos los tratamientos disponibles en la clínica, lo remitieron a la unidad de cuidados intensivos, donde en principio no me entregaron información sobre el estado neurológico, pues entre ellos tenían diferencias de opinión, le realizaron muchísimos exámenes, radiografías, Tac, etc. Para no llegar a un diagnóstico certero, pero siempre concluyendo que el daño cerebral era muy grave e irreversible. A los 3 días solicitaron autorización para practicarle traqueostomia y gastrostomía, para alimentarlo artificialmente, a lo cual me negué, solicite que lo extubaran y negaron mi autorización, me entregaron un formato de solicitud de “No reanimación” que firme inmediatamente. En vista de la situación a los 3 días decidí acudir personalmente a la Fundación, puesto que mi esposo  había firmado el documento “Esta es mi voluntad” y se había afiliado a la Fundación DMD expresando su voluntad de no ser mantenido con vida de forma artificial, la Dra. me escuchó atentamente todo el relato de lo acontecido y de la historia de nuestra vida, me explico claramente los conceptos de muerte digna, limitación del esfuerzo terapéutico, me entrego  una copia del documento de  voluntad anticipada para una muerte digna firmado por mi esposo y la documentación que respaldaba este documento. También me sugirió contactar al Grupo de cuidado paliativo del Hospital, por lo cual me comunique directamente con el Doctor Jiménez, quien recibió el documento “Esta es mi voluntad” lo incluyo en la historia clínica y hablo con los médicos de cuidados intensivos sobre la importancia y respeto de los documentos de voluntad anticipada y que era su deber actuar teniéndolos siempre en cuenta; así cambio radicalmente la atención y la actitud hacia mi esposo y hacia mí, comenzaron a Limitar el esfuerzo terapéutico, a retirarle el respirador y bajar todos los parámetros de intervención; hubo 3 momentos en los que médicos de turno sugirieron llevar nuevamente a mi espeso a cuidados intensivos, hacerle la gastrostomía y la traqueostomia, pero gracias al documento “Esta es mi voluntad” en la historia clínica y la amable explicación del Dr. Jiménez, cambiaron su actitud y acataron sus indicaciones. Mi esposo siguió respirando por si solo luego de que le retiraron el respirador, así lo pasaron   a una habitación, donde lo podía acompañar todo el día, y al cabo de 3 días hizo un paro cardio respiratorio a causa del cual falleció, dignamente.

Con sentimientos de gratitud y aprecio,

Lucelly Yepes  Mayo 2014

Lucelly Yepes Mayo 2014