Luxemburgo se ha unido a Bélgica y Holanda

Luxemburgo

Luxemburgo se ha unido a Bélgica y Holanda y se ha convertido en el tercer país de la Unión Europea en despenalizar la eutanasia, tras una votación parlamentaria muy ajustada y a pesar de la oposición del partido socialcristiano (CSV) del primer ministro, Jean-Claude Juncker.

El Parlamento dio a última hora del martes su visto bueno, con 30 votos a favor y 26 en contra, a una proposición de ley sobre el derecho a una muerte digna, gracias a la movilización de los socialistas -que forman parte de la coalición de Gobierno-, los liberales de la oposición y los verdes.

Los diputados también dieron ayer su aprobación unánime a otro texto para impulsar el desarrollo de la medicina paliativa. Los defensores de despenalizar la eutanasia en el país insisten en que la experiencia de otros países donde ya está autorizada -aluden a Bélgica- muestran que no hay riesgo de abuso de la legislación.
Según la proposición legislativa adoptada ayer por el Gran Ducado, para excluir la comisión de delito en caso de que un médico ayude a morir a una persona deben darse una serie de circunstancias precisas. Así, el paciente ha de ser mayor de edad o menor emancipado, tener un diagnóstico irreversible y un sufrimiento físico o psíquico “constante e insoportable sin perspectiva de mejora” y exponer de manera voluntaria y reiterada, sin presión externa, su deseo de morir.

El médico tendrá que informar adecuadamente al enfermo de su situación y sus posibilidades terapéuticas y deberá, además, consultar a otro profesional sobre el carácter grave e incurable de la afección. El texto instaura, asimismo, el “testamento vital”, en el que el enfermo hará constar por escrito su voluntad y que se archivará en un registro controlado por la Dirección de Salud pública. Los pacientes podrán anular o modificar su testamento en cualquier momento.

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