Recuerda que eres mi testigo

Mi madre fue diagnosticada con cáncer de intestino el 9 de marzo de 2014. Después de 8 horas de cirugía regresó a la habitación y sus primeras palabras para mí fueron “!lo hice!” Todo parecía ir bien en la primera semana y luego todo salió mal. Después de transfusiones de sangre y de meses en el hospital ella fue dada de alta y entregada a mi cuidado. Lamentablemente, poco después nos informaron de que el cáncer se había extendido a su hígado. Así que a partir de mediados de agosto estaba de vuelta en el hospital y finalmente fue incluida en el programa de cuidado  paliativo. Mamá era una mujer alta para su generación 1.70 m. y ver su peso llegar a 45 kilos era devastador. Ella me dijo en numerosas ocasiones que ya había tenido suficiente y quería morir. Entonces un día solicité orientación a la Fundación DMD, me aconsejaron hablar con los médicos tratantes. Me enfrenté con 4 médicos que discutieron conmigo sobre la salud de mamá y me preguntaron: si sufre un ataque al corazón autoriza que no la reanimemos. Puedo decir que tuve la suerte de que me lo preguntaran, porque mamá se había sentado conmigo meses atrás y me había dicho: “recuerda que tú eres mi testigo ante el documento “Esta es mi voluntad” no me dejes reanimar bajo ninguna circunstancia, porque no te lo agradeceré cuando despierte”. Recuerdo haber sonreído cuando le dije a los doctores lo que mamá había dicho y ellos respondieron diciendo “si sólo otras personas se dieron cuenta que esta es la mejor manera”. Aproximadamente 10 días después mamá  murió pacíficamente. Ella es recordada con amor y estoy eternamente agradecida con ella de haberme dicho lo que quería y de haber sido  capaz de cumplir su deseo.

AMM

Recuerda que eres mi testigo