Fui sacerdote y ahora solicito la eutanasia

Esta entrevista nos la cedió amablemente el psiquiatra miembro del Comité  de Muerte Digna, de una IPS en Bogotá.

Paciente: Bueno, muchas gracias por hablar conmigo hoy. Antes de empezar, le  advierto que las dos últimas quimios me han afectado gravemente  mis ojos. Así que parece como si estuviera llorando.

Dr.: ¿Puede empezar por decirme un poco sobre usted?

Paciente: Sí, tengo 82 años y  he enseñado filosofía con énfasis en lógica simbólica en la universidad.

Dr.: ¿Cuál es su situación personal?

Paciente: Estoy soltero. Estuve en el convento durante muchos años, hasta que llegué a hacer mi doctorado aquí. Era una época en que la iglesia tenía una gran agitación. Muchos de mis amigos en el convento se estaban saliendo. Me di cuenta de que tenía unos principios diferentes, así que dejé la orden y me dediqué al estudio y la enseñanza, enseñé hasta el 2012, fue una carrera muy gratificante. Actualmente colaboro en el Departamento de Bioética.

Allí indagué sobre las opciones de muerte digna. Si tuviera una familia, me aferraría a sus deseos. Sé que a veces es difícil para una familia dejar que alguien se vaya, pero no tengo familia en absoluto. Mis padres murieron. Tengo 82 años.

Dr.: Así que usted lo siente como una decisión personal.

Paciente: Espero que entienda lo que voy a decir. Las otras opciones que están disponibles no me sirven. Podría tener Cuidados Paliativos a largo plazo, donde el fin será el mismo, yo moriré. Podría tener sedación y dormir, pero lo que más valoro de la eutanasia es que puedo morir en pleno uso de mis facultades cognitivas. Y éso es importante para mí. No estoy deprimido.

Dr.: Interesante  que valore sus habilidades cognitivas.

Paciente: Todo mi trabajo académico ha girado en torno a estudiar y desarrollar la mente. Así que es realmente importante para mí morir con plena consciencia.  Pensar en tener atención de cuidados paliativos, sentir que cada mañana un poco de mi persona se ha ido, no es mi estilo. Las cosas que son importantes para mi vida diaria ya no las puedo hacer. No puedo controlar mis lágrimas, sabe. La gente entra y creo que sé quién es la persona, pero me cuesta mucho distinguirla.

Dr.: Cuando mira hacia atrás, veo que está orgulloso de la vida que ha vivido,  especialmente de su trabajo como profesor. ¿Hay arrepentimientos?

Paciente: Sí, sí hay. La última vez que mi madre me visitó yo era estudiante de doctorado. Ella me ayudaba financieramente. Nunca tuve la oportunidad de agradecerle, de estar con ella. Ella siempre fue mi apoyo, estuvo detrás de todo lo que hice. Pero nunca tuve la oportunidad de agradecerle abiertamente. Sólo quedó como una cosa tácitamente entendida, cuán profundamente la aprecié y ésa fue la última vez que la vi.

Dr.: Tengo la impresión de que eres una persona autónoma e independiente.

Paciente: Sí lo soy y estos seis meses en que he tenido que recibir la ayuda de mis amigos y vecinos han sido muy duros para mí, tuve que pedir cosas. Es una nueva experiencia de humildad, sentí mi condición humana.

Dr.: ¿Cómo surgió la idea de la eutanasia?

Paciente: Cuando la Corte Constitucional despenalizó la eutanasia, yo estaba sano, no pensaba que algún día necesitaría de esta opción. Recuerdo pensar que era un derecho que los animales tenían, pero no  los seres humanos. Vi la despenalización como un gran avance en Derechos Humanos en nuestro país. Estuve muy orgulloso de ser colombiano.

Dr.: ¿Tienes alguna reserva sobre la eutanasia?

Paciente: No.

Dr.: ¿Y los religiosos…?

Paciente: Creo que después de tanto estudiar estos temas, soy agnóstico. Las teorías actuales de la mente y la cognición son todas materialistas. Creo que la muerte es el final de la persona.

Dr.: ¿Se siente satisfecho con su vida?

Paciente: Absolutamente, me siento afortunado.

Dr.: Para alguien que está en su situación, que no ha pensado en esta opción, le aconsejaría solicitar la eutanasia?

Paciente: Creo que ésta es una decisión muy personal, yo los escucharía, pero  no influiría en ellos para tomar esta decisión.

Dr.: ¿Quiere decir que la situación de cada persona es diferente.

Paciente: Así es, yo no tengo familia, no tengo lazos, no tengo prejuicios religiosos.

Dr.: ¿Ha pensado cuándo sería?

Paciente: Sí, pasando las fiestas de Navidad.

Dr.: ¿Tiene algo que desee hacer entre ahora y entonces?

Paciente: Los doctores me  dicen que puedo escuchar la música que yo quiera, puedo hacer cualquier cosa, decidir qué vida quiero hacer. Quiero hacer una reflexión sobre el sentido de mi vida. Quiero vivir lo más  simple y tranquilo posible, estar en mi casa, con mis amigos.

Dr.: ¿Estarán sus amigos con usted en ese momento?

Paciente: Estarán aquí. He invitado a mi médico de cabecera que siempre ha apoyado mi decisión, he seleccionado cuidadosamente quiénes estarán conmigo. Una de las enfermeras que me ha acompañado y me ha cuidado amorosamente me manifestó que quiere estar presente, nunca ha presenciado una muerte por eutanasia.

Dr.: ¿Hay algo que quiera mencionarme de lo que no hemos hablado, cualquier cosa que pueda ser importante?

Paciente: Quiero reiterar algo. Ha sido realmente un placer conocerlo y le agradezco su comprensión y compasión para conmigo. Se necesita un temperamento especial para atender pacientes al final de la vida.

Dr.: Ha sido un privilegio hablar con usted.

Paciente: Y para mí conocerlo a usted, doctor. Muchas gracias por venir.

Fui sacerdote y ahora solicito la eutanasia